lunes, 26 de noviembre de 2018

Suave, sereno.



Lo más habitual es que una canción nazca para ser disfrutada desde el minuto cero. Hay todo un marketing detrás, las tendencias, y grandes compañías que conocen bien el Mercado. Hoy en día hay muchas más, en el año 2.001 cuando nació esta canción habían notoriamente menos.
Existen también las motivaciones personales de cada uno al elegir, y los gustos que musicalmente nos van definiendo en cada momento en que nos encontramos.

Pero luego está lo menos habitual, el hecho de que una canción nazca para "alguien" casi 17 años después de que fuera creada, lanzada al mercado, y seguida y escuchada por tantas personas.
Nunca seguí a Miguel Bosé. Creo que principalmente por motivos generacionales. En ciertas edades y en algunos casos, una o dos décadas de diferencia marcan pronunciadas distancias.

Me pregunto si en el año 2.001 que lanzó esta canción, él pudo imaginar que alguien la iba a descubrir por primera vez, 17 años más tarde. Con esa suerte de efecto sorpresa, de novedad, de agradar, y querer escucharla una y otra vez.

Sin duda la música es atemporal por naturaleza y derecho propios. Pero nosotros también contribuimos a que sea así.
Letra y melodía.
Es este un vídeo suave. Con la única fuerza de las miradas, sonrisas y esa envolvente voz que parece abrazarte todo el tiempo, de manera cercana.
Miradas del pasado, que se repiten hoy.
Sonrisas del pasado, que se solapan a las de hoy.
Es como ver lo ya visto. O vivir lo ya vivido. O lo que queda por venir. Pero hacerlo como si fuera la primera vez.

Punto y seguido.

Si quisiera enumerar las cosas que me aporta sumergirme en la lectura de un buen libro, creo que siempre tendría un punto y seguido; d...