martes, 16 de octubre de 2018

Destacable.


El otro día tuve que ir a un Organismo Público, a que me ayudaran en una gestión.
En vez de encontrar ayuda, encontré a una empleada con cero empatía, muy desagradable pero que dominaba la sutil línea entre lo admisible e inadmisible. Así que me callé mientras ella metía el dedo en la llaga, hurgaba y hallaba satisfacción en ello.

Cierto que me dolió, las personas de bien no somos de piedra.
Hasta que me dije, voy a seguir adelante, y dejar atrás a esta pobre con su frustración y amargura. Porque, bajo mi humilde opinión y por encima de cualquier circunstancia, alguien que en su trabajo se comporta así con un cliente, debe tener una vida muy amargada.

Así que este libro, que cayó en mis manos justo ese mismo día, fue muy oportuno.
Sería una frivolidad por mi parte comparar ambos temas, pero es que la casualidad me llevó de una cosa a la otra. De un defecto a una gran virtud. De cero empatía, a infinita empatía.

Se trata de un diario escrito durante la Segunda Guerra Mundial por una joven judía de 27 años, llamada Etty Hillesum. Ella nace en una familia acomodada y pronto destaca por ser una persona intensa, amante de la lectura y los estudios.
Trabajó como mecanógrafa en una Organización nacida bajo la presión de los Alemanes, que actuaba de puente entre los nazis y la población judía.

También trabajó como asistente y enfermera en Campos de Concentración y viendo lo que sería inevitable, dejó de aceptar los escondites que le ofrecían y se entregó de manera voluntaria a las SS.
Fue su deportación y su manera de solidarizarse con los demás perseguidos.
Era tal la empatía que poseía, que fue la voz de todos ellos, fue el dolor, el sufrimiento, el desgarro, la pérdida, la soledad, la muerte.....propia y ajena.

De la lectura de este libro se desprende de manera sobresaliente, la gran humanidad de la protagonista.
Su sensibilidad. Su valentía. Su empatía.
Y esa innata capacidad para ofrecerse y darse a los demás.

Esta imagen, tan contrastada con los tiempos oscuros que le tocó vivir, me recuerda a ella. Y a una de sus frases (pensamientos) que más me gusta:


"Si uno carga el futuro de preocupaciones, 
no puede crecer de manera orgánica.
Confío mucho,
no en que vaya a tener éxito en las cosas del mundo,
pero sí en que, aunque las cosas me salgan mal,
la vida me parecerá buena,
me parecerá que merece la pena vivirla."

Etty Hillesum (1914-1943)

6 comentarios:

  1. ·.
    Siempre me dije que tendría que haber un calendario de santos laicos. La hubiera añadido, pero nunca terminé ninguno.
    La cita que pones podría ser el lema de nuestras vidas.
    Y la funcionaria... menos mal que en general lo que abunda es la profesionalidad y la excelente atención.

    Un beso

    LMA · & · CR

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    1. Hola Alfonso.
      Creo que habrían muchos candidatos en ese calendario que apuntas....

      Coincido contigo en que no son todos como esta empleada que me tocó a mi y que seguro hay más personas que se mueven entre la profesionalidad y buen hacer, que gente como "ésta".
      A ver cuando se contagian los demás de las cosas a imitar. Y no digo que no haya gente con menos empatía y falto don de gentes, pero sí que ubiquen a quienes no saben tratar con el público y las pongan en otro puesto menos "sensible".
      Si es que en el fondo hay lugar para todo el mundo, solo que no todo el mundo está en su lugar.

      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

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  2. Dos posturas contrapuestas, efectivamente. Porque, aunque no sean comparables en sus consecuencias, sí lo son en cuanto a la actitud personal de sus protagonistas; la funcionaria que, amargada o no, carece de habilidades para trabajar de cara al público y actúa, como suelen hacer las personas mediocres, con prepotencia, y la muchacha para quien el prójimo está por encima de su propio bienestar. Son dos tipologías humanas que, desgraciadamente, se repiten en todas las épocas y que forman parte de ese muestrario de reacciones humanas fáciles de distinguir.

    Gracias por darme a conocer a Etty.

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    1. Hola Una mirada....
      Aplaudo tu comentario aportación, y suscribo todo lo que dices.
      Estoy totalmente de acuerdo y efectivamente aunque en sus consecuencias no son comparables, sí lo son en la raíz con esa forma de tratar a los demás.

      Gracias a ti por venir a conocer a Etty. Ha sido un placer para mi reservar un lugar en este blog para ella.
      Son de esos descubrimientos que la vida te regala sin esperarlo.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

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  3. No la conocía, pero el libro tiene muy buena pinta. No podemos (ni debemos) permitir que la mala actitud de algunos nos agüen la maravillosa experiencia de vivir un día pleno. Como dices, la que tendrá una vida más amargada será ella. Pobre.

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    1. Hola Tawaki.

      Para mi también ha sido todo un descubrimiento conocerla. El libro está muy bien, y luego buscando he visto también que hay una biografía de ella.
      Es de esas personas con luz propia. Que siguen iluminando el camino de quien menos lo esperaban.

      Sí, en cuanto a la empleada, gracias por tu consejo.
      Llevas razón, y opino lo mismo (una vez se pasa el enfado malestar natural y primigenio...)

      Muchas gracias por tu comentario.
      Un beso.

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