miércoles, 30 de mayo de 2018

Isla de contrastes.

El Hierro, es la isla más occidental y meridional de todo el archipiélago Canario.
Ideal para una escapada, para desconectar y recargar pilas.

Es la isla de los micro climas por excelencia.
De naturaleza abrupta, indómita y salvaje.
Una romántica y bucólica tierra de brumas.
En cualquier momento, cuando menos lo esperas, envuelve el paisaje y te envuelve a ti.

El Sabinar de La Dehesa es un paraje de obligada visita. Rodeado de Sabinas, estos peculiares árboles doblados por el viento que representan una naturaleza viva y auténtica. De profundas raíces, que crecen incluso en sustratos rocosos.
Sus increíbles formas parecen sacadas del mejor cuadro surrealista.


El Roque de Bonanza, en Las Playas, es otro Espacio Protegido y muy recomendable.
Una formación volcánica emerge de las profundidades marinas, imponiéndose en tamaño y forma. Conserva bajo ella, una importante vida marina de flora y fauna.



Desde los muchos Miradores de la isla, puedes deleitarte con sus enormes precipicios que desembocan en mágicos paisajes costeros, algunos casi vírgenes.
De mucha calma y tranquilidad.


Se encuentra en El Hierro, uno de los tres Hoteles más pequeños del mundo, registrado así en el Libro Guinness de los Récords.
El Hotel "Punta Grande" situado en la misma costa, o mejor dicho casi dentro del propio mar, del Océano.
Buenas vistas al son del arrullo de las olas.


Es una isla de contrastes.
En pocos minutos puedes pasar de estar junto a las secas Sabinas y sus formas inimaginables, a hallarte en medio de un húmedo bosque lleno de vegetación.
Paisajes de cuento, bajo la bruma o el sol.


Como un regalo sorpresa, la isla nos muestra el Faro de Orchilla.
En pocos lugares sentirás con tanta intensidad y realidad, estar ante el fin del mundo.
Parece mentira que en una isla tan pequeña y remota, se halle algo tan sublime e importante. No hay que olvidar que hasta que América fue descubierta, este lugar era el punto más occidental del "mundo" y durante muchos siglos fue también el punto de paso del Meridiano Cero.


Su nombre también tiene una historia, que tal vez muy pocos conozcan.
Una historia que une a las islas Canarias (en especial El Hierro junto a Lanzarote) con los antiguos Romanos y Fenicios.
La orchilla es un líquen que produce tinte púrpura, por su contenido en Orceína. Ese líquen abunda en esta isla por darse las dos condiciones propicias para ello: humedad de las rocas costeras y salitre marino.

En la época Romana y Fenicia (a.c.), ese color estaba relacionado con la distinción y el poder.  El tinte lo usaban en sus capas, en las alfombras de palacio, cortinas, sillones, etc...

Los Fenicios eran grandes navegantes, y aunque no desvelaron la situación del territorio desde donde la traían, se cree que fuera este rincón del Atlántico. A ellos (a los Fenicios) se les atribuye el nombre por el que se conocieron las islas en la Antigüedad: Islas Purpúreas, Islas de la Felicidad, o Islas Afortunadas.

(Fotos: Propias).

sábado, 26 de mayo de 2018

Los que no se ven, pero se sienten.


Qué gran verdad esa, de que un libro te lleva a viajar lejos.
Nada más y nada menos que a Islandia, me he ido.
De la mano de Xavier Moret y su libro "La isla secreta: un recorrido por Islandia".
Aprendí muchas cosas nuevas: su interesante historia, sus increíbles leyendas, la manera de vivir de los lugareños, las costumbres, sus Sagas....
Recorrí lugares de ensueño en medio desiertos de lava y piezas de iceberg. Bordeé caminos de montañas, ríos y cascadas.
Sentí una calma de abrigo, como si también "los que no se ven" te dieran la bienvenida.
Y el paisaje ante mis ojos, me dejaba sin aliento. 



Descubrí que es Islandia una joven tierra, latiendo al margen de los ritmos ajenos y fiel a los suyos propios.
De naturaleza tan auténtica como sorprendente e imprevisible.
Tanto de geíseres expulsando de sus entrañas, agua y vapor. Como de piscinas geotermales, ricas en sales, minerales y sílica. Algunas además, con algas azules que le confieren la tonalidad.




Es esta isla, una tierra de grandes ancestros, de raíces guerreras Vikingas, de espíritus indomables.
De costumbres recias, de conquistas, leyendas y ensueños.
Un lugar donde la realidad supera todo lo imaginable, y te sorprende a cada paso que das.


La misma brisa que acaricia sus cimas y valles, viene a buscarme personalmente.
Me llena con palabras islandesas que no sé entender aún, pero sí interpretar.
Se funden en mi interior tres grandes conceptos:
Libertad.
Hogar.
Felicidad.


Me atrae este rincón del Planeta, como esos imanes de neodimio. No puedo, ni quiero, resistirme. Es inevitable que suceda.
Sé que me reconoce porque ha estado en mi imaginación y en un lugar especial de mi corazón, desde que era niña.
Y también sé que me regala todos los sueños secretos que he tenido desde entonces, para que los haga realidad a su lado.

lunes, 21 de mayo de 2018

Día a día.



"En tu corazón, conserva un lugar sereno y secreto,
 donde los sueños puedan refugiarse y crecer."
(L. Driscoll.)
(Foto: propia)

domingo, 6 de mayo de 2018

Fantasía en Waitomo

Quien me indicó la existencia de un lugar en Nueva Zelanda que podría enamorarme, parece que me conoce muy bien.
Tras unas pinceladas, quise saber más y busqué en la red.
Quedé maravillada del lugar, pareciera que en ese rincón del Planeta habitan las Hadas de los cuentos, o que todo está sacado del más habilidoso pintor.



Se trata de las Cuevas de Waitomo, y durante la noche se tornan mágicas.
Habitan en ellas millones de larvas luminosas (parientes de las luciérnagas) que tienen la capacidad de brillar en la oscuridad.  Emiten una fuerte carga lumínica como alerta ante los depredadores, y al mismo tiempo para atraer a sus presas.
Cuanto más hambrientas están, la luz se hace más fuerte.


La naturaleza es sabia y no es casualidad que tantos insectos se congreguen aquí, sino que el origen de las propias cuevas fue propicio para ello.
Las rocas se expusieron al aire, se separaron y se agrietaron, permitiendo el flujo de agua y disolvió las calizas durante millones de años. Eso hace que presenten una humedad ideal para estas larvas.

Las babas producen preciosos hilos brillantes .
Parece que el espectáculo lumínico está servido, pero aún quedan sorpresas por descubrir.


Son tres los niveles que comprende esta Cueva.
El primer nivel es el más concurrido, y menos restrictivo.
En el segundo, hay un ligero inconveniente y es que debido a la cantidad de monóxido de carbono que produce la presencia masiva de gente, al cabo de un determinado número de visitantes lo cierran.
Y por último, el tercer nivel que es muy original. Se llama "La Catedral" y es un área de superficie rugosa con una gran acústica.
Tiene dieciocho metros de altura.
Aquí suelen realizarse paseos en barca, lo que hacen de la experiencia algo más cautivadora, además de romántica, por los incontables destellos de las larvas.


Todo lo que he descubierto de lugar, me ha encantado.
Y se me antoja un viaje de fantasía, que merece la pena recorrer.  O al menos, conocer su existencia.

martes, 1 de mayo de 2018

Lava, picón, sal, y Mar.


Serpentea el camino de tus entrañas.
Desde lo alto, lenguas de lava marcan el sendero que llevan al final, hacia ti.
Silencio.
Paz.
Libertad.
Calma.

Cruje el picón bajo mis pisadas. Anuncia que tienes compañía.
Que alguien más mirará, junto a ti, el infinito horizonte salado.
Quedamos unidos por el mismo sentimiento y nos dejamos llevar por ese constante rugir del mar.
El arrullo de las olas acaricia tu piel. Salpica gotas de sal y vida, a la mía.


Naciste recio y solitario, de duro propósito. Pero cuán blando, cálido y confortable es tu corazón.
La luz que das, la conservas toda en tu interior, como fuente inagotable.
Por eso también, cuando estoy dentro de ti, me cuesta tanto salir.  Mis emociones se anclan a las tuyas y saboreo cada palmo de tu océano, cada milímetro de la vida que te habita.

Las gaviotas se escuchan a lo lejos.
El mar, acompasa el ritmo de mis latidos.
Escucho el chapoteo de los peces y el sonido de una barca que se aproxima.
Oigo un delfín, y lo veo. Es grande y muy amigable. Se acerca y se queda dando vueltas a mi alrededor. Quiere jugar, sus movimientos son calmados y se toma sus tiempos, respetando los míos.
Veo los rayos de sol entrando por la superficie. Proyectan halos de colores hacia el fondo.


Piso tierra firme y me recreo en tus formas y colores. En todo lo que te rodea.
El viento juguetón, nos viste y desviste. Me susurra al oído palabras silentes, invitándome a quedar.
Naciste, desde tu soledad, para guiar y salvar vidas.
Y en cierto modo para guiar la mía también. Visitarte o soñarte, basta para recordarme dónde estoy y a dónde pertenezco.
Guía, camino, sendero.
Miro al frente y adentro.
Miro a lo lejos.
Te miro a ti, y me veo a mi.

(Fotos propias: Fuencaliente, La Palma).

Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...