jueves, 15 de marzo de 2018

De ángeles y demonios.


La vida te da sacudidas.
Te zarandea muchas veces sobre cosas que no mereces, que son injustas y que no tienen vuelta atrás.
Es una página o fragmento de tu vida que no puedes borrar, solo superarlo y tirar para adelante confiando que no te fallen los ánimos y las  fuerzas.
Luego hay terribles mazazos, que no se digieren nunca.

Y en medio de todo eso.....qué bueno dar con la bondad y grandeza humana.
Personas que, en el peor momento de sus vidas, son capaces de sacar fuerza de flaqueza. Apelando a los buenos recuerdos y desterrando a las malas personas y sus hechos deplorables.
Sus gestos y ejemplos no dejan indiferente a la gente de bien. Ni esa manera de  proyectar luz aún en los momento más oscuros.
Me emocionan, me enseñan, y me reconcilian con la humanidad.

12 comentarios:

  1. ·.
    Es muy cierto y es una pena que solo en momentos dramáticos algunas personas pongan a prueba su grandeza.
    Lo tuyo ha sido un gran homenaje, que no podrá paliar el dolor, pero siempre será una muestra.

    Un beso Nélida

    La Mirada Ausente · & · Cristal Rasgado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Alfonso.
      Las alegrías unen, pero los problemas y el dolor también.
      Los protagonistas que ambos tenemos en la cabeza enlazados con esta entrada, son un ejemplo de fortaleza y de reconciliación con la humanidad, un poco de luz entre tanta negrura.
      Muchas gracias, amigo.
      Y por dejar tu comentario.
      Besote.

      Eliminar
  2. Y en ese conglomerado donde se asfixia el alma doliente, sólo la empatía, el roce y las voces ajenas son capaces de revertir la dureza y ofrecer ese bálsamo necesario para la existencia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Una mirada....
      Qué bien lo has definido.
      La empatía, el roce y las voces, aunque sean ajenas.
      Si las buenas intenciones se materializan, que yo creo que lo harán, seguirán sintiendo apoyo suficiente como para que el ánimo no decaiga hasta lo más profundo. Ojalá sea así.
      Gracias por complementar la entrada.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso!

      Eliminar
  3. Cuando empecé a leer vino este poema a mi mente

    Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
    Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
    la resaca de todo lo sufrido
    se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

    Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
    en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
    Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
    o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

    Son las caídas hondas de los Cristos del alma
    de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
    Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
    de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

    Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
    cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
    vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
    se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

    Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
    autógrafo

    Los Heraldos negros / César Vallejo, 1918

    Pero vos le has dejado una puerta de luz abierta con tu reflexión.

    Abrazote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Nélida.
      Un poema que empoza la tristeza, como haciéndole un altar en los ánimos más profundos.
      Como profunda es también la forma en que este poema nos habla.
      Supongo que una puerta a la luz siempre se agradece, pero en ocasiones se vuelve vital.
      Hay personas que viven el dolor más profundo de sus vidas y aún así apelan por encadenar la rabia y liberar el amor y las cosas buenas.
      Ese es el mensaje.
      Gracias por tu comentario, tocaya.
      Besos.

      Eliminar
  4. Mejor hablar solamente de ángeles, que demonios hay muchos en esta vida, incluso en los que deberían de darnos ejemplo.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Jubi.
      Mejor hablar solo de ángeles,estoy de acuerdo contigo.
      Además hay más,lo que pasa es que hacen menos ruido.
      Gracias por venir.
      Besos.

      Eliminar
  5. El ying y el yang de la vida. Dicen que apreciamos lo bueno gracias a que hay un lado oscuro, pero mejor nos quedamos con lo positivo, con los buenos momentos y las mejores intenciones. En la vida tiene que haber de todo porque "nos lo hemos montado" así, lo que no quita que elogiemos lo que tiene de bueno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Tawaki.
      No sé yo si valoramos lo bueno porque hay un lado malo. Si no hubiese lado malo ¿no valoraríamos lo bueno?
      Desde luego es una interesante reflexión la tuya.
      Coincido en que mejor quedarnos con la gente buena y los sucesos buenos, porque ya el mundo se encarga de airear solo los malos como si no existiera nada más allá. Me niego.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

      Eliminar
    2. La mejor prueba es que no nos acordamos de la salud hasta que estornudamos.

      Eliminar
    3. Sí, en parte estoy muy de acuerdo contigo Tawaki.
      Quizá solo matizar que no "siempre" necesitamos algo malo para valorar lo bueno. Por ejemplo, uno disfruta de la familia y gente que quiere independiente de que haya gente mala en el mundo.
      Pero soy consciente de que existe otro grupo de cosas, que se fraguan con ejemplos tan claros como el que expones, donde nos acordamos del valor que tienen las cosas (ejemplo:salud) cuando comienzan a fallarnos.
      Gracias de nuevo, amigo.
      Besos.

      Eliminar

Talhr

Cuando el alma habla y silencia al mundo entero. Cuando una mirada llega hasta el infinito. Cuando una sonrisa evidencia el sentimiento. ...