viernes, 24 de noviembre de 2017

Patria


En la memoria de nuestro país, por desgracia hay sucesos que avergüenzan e indignan.
Y duelen como esas heridas que nunca cicatrizan, porque cuesta ponerse en el lugar de las víctimas y no sentir un profundo dolor, al mismo tiempo que rabia e impotencia.
Cuesta entender los ideales de una banda organizada que asesina. Mucho menos defenderlos o justificarlos.

Fernando Aramburu en su libro "Patria" cuenta uno de estos sucesos.
Me gustó la novela porque, para mi,  no es un libro político sino humano.

Creo, y no era fácil con este tema, que consigue no juzgar sino exponer. Y que hace un intenso ejercicio de respeto y sensibilidad, anteponiendo las ideas por encima de las imposiciones, el razonamiento frente a la sin razón, y la justicia frente a la falta de escrúpulos.
¿Cómo lo hace? Entre otras cosas, presentándonos unos personajes muy bien perfilados, y llevándonos de la mano por sus vidas.

Nos muestra un pueblo Vasco, una época, una corriente ideológica, vecinos, un párroco, un bar, la cuadrilla de amigos, pero sobre todo nos adentra en la vida de dos familias muy unidas que terminan muy separadas y enfrentadas.

De los personajes principales, una vive sumida en un inconsolable dolor y una insaciable sed de justicia.
Otro se siente responsable ante la familia rota y quebrada, con el peso de cumplir una promesa hecha.
Otra es incapaz de asumir los hechos y esconde sus verdaderos sentimientos, su vida es caótica porque ha perdido su punto base y va directa al desastre.
Otra, intransigente como la que más, orgullosa y sin temor ni sentido del mal, justifica lo injustificable alentando y defendiendo al asesino.
Otro personaje es un miedoso que se avergüenza de no expresar lo que piensa, reprime sus emociones porque le exigen dar una imagen, pero llega el día en que se abra y haga lo que considere justo.
El líder es tal vez el más inmaduro, sueña con hacer historia y que se le reconozca en su lucha, la propia Organización lo abandona y deja tirado. Defiende una Patria pero no sabe ni lo que ello significa.
Otro de los personajes,  es capaz de enfrentarse al mal, no se amilana, es un espíritu libre pero a la vez está incompleta y siempre está mediando entre dos aguas y en tierra de nadie.
Otro es una pieza de puzzle que no encaja con su familia ni la ideología que comparten. Busca aceptación sacrificando su verdadero yo, es un insatisfecho e infeliz.

Ninguno quiere ir de víctima, sin embargo todos lo son a su manera.

Allá por la página 516 (del libro electrónico)  uno de estos personajes lee en un periódico que habrán unas Jornadas sobre Víctimas del Terrorismo y Violencia Terrorista, de un escritor que escribe sobre ETA. Y aunque no cree que eso ayude a las víctimas del terrorismo (como él lo es) decide asistir, llega al poco de comenzado el acto, cuando el escritor se dirige a su público asistente, diciendo:

"Hay libros que van creciendo dentro de uno a lo largo de los años en espera de la ocasión oportuna de ser escrito. El mío, del que he venido a  hablarles hoy a ustedes, es uno de ellos.
La idea inicial y este proyecto de componer, por medio de la ficción literaria, un testimonio de las atrocidades cometidas por la banda terrorista surge en mi caso de una doble motivación.
Por un lado, la empatía que les profeso a las víctimas del terrorismo. Por otro , el rechazo sin paliativos que me suscitan la violencia y cualesquiera agresiones dirigidas contra el Estado de Derecho.
.....Escribí  pues, en contra del sufrimiento inferido por unos hombres a otros, procurando mostrar en qué consiste dicho sufrimiento y, por descontado, quién lo genera y qué consecuencias físicas y psíquicas acarrea a las víctimas supervivientes.
.....Así mismo escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria del olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de sus proyectos y conviccones totalitarias.....
........Pero también escribí, desde el estímulo por ofrecer algo positivo a mis semejantes, a favor de la literatura y el arte, por tanto a favor de lo bueno y noble que alberga el ser humano. Y a favor de la dignidad de las víctimas de ETA en su individual humanidad, no como meros números de una estadística donde se pierden el nombre de cada una de ellas, sus rostros concretos y sus señas intransferibles de identidad.....
.......Procuré evitar los dos peligros que considero más graves en este tipo de literatura: los tonos patéticos, sentimentales, por un lado: por otro, la tentación de detener el relato para tomar de forma explícita postura política. "


Y rescato estos fragmentos porque me parece que son la esencia de este libro, es lo que yo he percibido como resumen de este camino serpenteante lleno de sucesos, lugares y personajes.
También lo rescato porque estoy muy de acuerdo con lo que dice y la manera en que lo dice.

martes, 14 de noviembre de 2017

Mar y Luz.


De los cuadros de Sorolla (1863-1923),  "Niñas en el Mar" (1909) , es uno de mis favoritos.
Se encuentra expuesto en el Museo Sorolla (Madrid).

El pintor de la luz, por excelencia. Que estaba enamorado del mar y de su Valencia natal.
Y que hoy en día, más de uno, estamos enamorados de sus obras.

El cuadro me resulta precioso y me transmite una ternura especial.  Tal vez (es una teoría) podrían ser las propias hijas de Sorolla las que salen en él;  María (1890) y Elena (1895)

Cuando miro el cuadro, veo a dos niñas pequeñas entrando al mar, existe complicidad entre ellas.
La menor aprieta con fuerza la mano de la otra, en señal de confianza.
Veo que las niñas miran hacia abajo, tal vez observando los propios reflejos del sol sobre el mar. O quién sabe, mirando los pececillos que les hacen cosquillas en sus pies. O tal vez miren una cinta del pelo que se le ha caído a una de ellas (algo rojo).

Cuando el pintor conoce a su futura mujer (Clotilde) ambos eran unos adolescentes.
Sorolla estudiaba Bellas Artes con el hermano de ella y al tiempo comenzó a trabajar en el estudio fotográfico del padre de Clotilde, donde adquirió conocimientos y una visión fotográfica que se ve plasmada en sus obras.
Este cuadro en cuestión parece que es una foto que le hacen a las niñas por la espalda. Un momento cotidiano que bien podría repetirse en la actualidad. No hay horizonte en el cuadro, no se ve la arena, tan solo una escena que retratar e inmortalizar en el tiempo.

No se me ocurre mejor manera de disfrutar de los cuadros de Sorolla, que visitar el Museo donde duermen y habitan sus obras. Sin embargo y desde hace unos años, tengo mi particular manera de disfrutarla y es a través de este collar. Por eso tardé nanosegundos en comprarlo cuando lo descubrí, de casualidad, en una tienda de artesanía.

domingo, 12 de noviembre de 2017

El Instante Decisivo

Así se conoce al concepto acuñado por el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908- 2004)


Nació en una familia muy rica y pudo haber elegido una posición cómoda en la industria textil familiar, pero su vocación artística era más fuerte.
Veía la fotografía como medio de expresión y siempre defendió la importancia de no forzar la fotografía sino dejarla fluir.

En la década de 1930 los fotógrafos aspiraban a romper los cánones establecidos hasta ese momento de fotografía de estudio (posada, estática y monótona).
Querían conseguir la fotografía al vuelo, la instantánea, en contraposición a todo lo anterior.
   

Se esmeró y perfeccionó en anticipar un momento importante en el flujo constante de la vida y captarlo en una fracción de segundo.  Es decir, congelar un instante que se habría perdido de no haberse realizado la fotografía.

(he intercalado una selección de mis favoritas)


El manejo de la cámara (del diafragma, de las velocidades, etc) era un acto reflejo para Bresson, como cambiar de velocidades en un coche.

Instante Decisivo= Tiempo + Composición + Elemento.

El tiempo es el movimiento, la composición es el espacio, y el elemento es la condición humana.

Para él, la composición era muy importante. Por eso compone primero la imagen para luego esperar y esperar y esperar lo necesario, hasta que algo ocurra.
Como esta foto (Hyères, France- 1932).
El espacio negativo está en perfecta armonía con el resto de formas y las líneas dominantes dirigen la mirada del observador.  Eligió la composición y esperó el tiempo suficiente para que algo pasase (el ciclista).


Es fácil entender que el instante decisivo implica que que el fotógrafo anticipe un momento importante en el flujo constante de la vida y lo capte en una fracción de segundo.
En esta foto (Place de L´Europe. Gare Saint Lazare- 1932) , un instante antes, o un instante después, la imagen no habría sido la misma ni de lejos.


"Fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto"
(Henri Cartier- Bresson)

Punto y seguido.

Si quisiera enumerar las cosas que me aporta sumergirme en la lectura de un buen libro, creo que siempre tendría un punto y seguido; d...