sábado, 29 de julio de 2017

Algo falla

Hay temas complejos que requieren un análisis detallado y personalizado.
Y aunque no debamos generalizar, las noticias del día a día muestran una preocupante tendencia.

Hoy uno de los periódicos digitales que suelo leer, hablaba de cómo una compañía aérea tuvo que expulsar de su vuelo a un grupo de chicas por comportarse "como "animales".
Parece que era un grupo de diez chicas que celebraban una despedida de soltera, y que alborotaban mucho, bebían vodka y gritaban palabras mal sonantes.
Todos los viajeros se quejaron y cuando la tripulación del avión las "invitó" a salir del mismo, éstas se encararon con ellos y tuvieron que llamar a la policía.

Esta noticia me hizo reflexionar bastante y me llevó a compararlo con un caso que me contaron hace relativamente pocas semanas.
Tengo un familiar cercano que hizo un viaje de fin de curso con alumnos de entre 16 y 17 años, del Instituto donde él da clase, Centro del que también es Director.
No se trata de un Instituto conocido por conflictivo ni mucho menos.

Me cuenta que la cosa ya empezó en el avión de ida.
Una alumna comienza a darse con las palmas abiertas en los muslos, cada vez más fuerte el sonido. Y como un efecto eco, el resto de alumnos la siguen en una particular batucada descontrolada.
El ruido era espantoso y molestaba al resto de pasajeros que se quejaron.
Entre él y el personal de vuelo pudieron, al rato, controlar a la "manada" (con perdón, pero es que no encuentro calificativo más acorde que el que usó el periódico de hoy;"como animales".)

Al poco de aquello, otro suceso. Una alumna mareada no se le ocurre otra cosa que descalzarse y poner los pies en la cabecera del asiento delantero, molestando a la señora mayor que ocupaba el mismo.
Cuando el Director se acercó y le pidió que bajara los pies porque aquello tampoco le iba a aliviar el mareo, ella le responde con un abrupto "qué quiere entonces, que la pote así e hizo un ademán de arcadas", hasta que por fin se calzaba y reincorporaba en su asiento.

Estos son algunos ejemplos más.
De tantos, de muchos.
Me contaba que ya en destino las cosas tampoco fueron un camino de rosas.
Los llevas a ver cosas nuevas, una ciudad nueva, un poco de cultura e historia, centrándose principalmente en un parque temático de atracciones para toda la familia.......pero a ellos no les gustaba nada y por todo se quejaban. Solo querían ir a Centros Comerciales a mirar tiendas o quedarse en el hotel para bañarse en la piscina.

Da que pensar y mucho, porque sin querer generalizar ni teorizar, terminas identificándoles en esa tendencia de peligrosa agresividad reprimida que estalla a la primera de cambio.
Y por ese despotismo verbal que expresan, por esa falta de interés y aspiraciones y por ser fieles a la ley del mínimo esfuerzo.
Pero sobre todo por no saber estar, y no demostrar un mínimo de civismo y respeto.

miércoles, 26 de julio de 2017

Anecdotario


Cualquiera puede buscar información sobre el estrés y encontrará a quien lo describa, quien le hable de su origen y hasta quien le sugiera cómo controlarlo, eliminarlo o disminuirlo. 
Podemos meditar sobre las cosas que nos lo provocan y si te sobra tiempo, puedes hacer un test que mida tu nivel. 
Hay estudios en psicología que tratan el estrés y cuenteros que escriben sobre él.

Pero lejos de teorías y esquemas, y de vivirlo en propias carnes, poco he escuchado sobre las anécdotas derivadas del estrés, esos daños colaterales que evidencian de una manera- digamos simpática- que has sufrido estrés.

Hoy después de almorzar, y ya en casa, he querido recoger la cocina, pero como nunca puedo hacer una sola cosa a la vez, al mismo tiempo recogía el salón y separaba la ropa a planchar.
Hasta que no pude seguir limpiando el salón porque perdí el paño del polvo. 
No daba con él y eso que lo tenía en mis manos segundos antes.  ¡Vaya misterio!.
Busqué y rebusqué, miré y remiré, y ya exhausta me voy a la nevera a reponer líquidos..... y ¡vualá! allí estaba el paño, en una balda de la nevera. ¿Dónde si no? :-)
Lo bueno es la carcajada que te provoca después y que nace de lo más profundo de ti, con esa sí que liberas todo el estrés y te quedas como nueva, oye.

martes, 25 de julio de 2017

Ella.


Me preguntaba qué habría detrás de su comportamiento. ¿Sería soledad o sería enfermedad mental?
Me inclinaba a creer que la respuesta más acertada fuera "ambas cosas".
Pero....cuánto de uno y cuánto de otro.

M.C.N. es un caso especial.
En la primera toma de contacto te saluda de manera ininterrumpida con un "hola, hola, hola, hola, hola".
Piensas en una extraña broma, pero la miras y entiendes que no es broma, te saluda así muy seria, solo queda responder.
(cuando no hay respuesta ella misma se responde: buenos días M.)

Se sienta viendo el tiempo pasar y hablando sola.
En su particular soliloquio hay una catarata de preguntas y respuestas, sin sentido aparente para nadie , más que para ella misma.

- "Firma aquí, M., tienes el bolígrafo al lado"- se dice-
- "Gracias, ya lo vi"- se responde a sí misma-
- "Muy bien, así está bien"- continúa diciéndose-

- "Es tu vecina la del quinto"- interrumpe de golpe-
(tú adviertes que allí no hay nadie más)
- "¿Y ella de dónde viene?"- se pregunta en voz alta-
- "No sé M., no lo sé"- se responde a sí misma en tono ahora molesto- como si le irritara tanta pregunta.

- "Tienes que caminar porque no te vas a quedar como tu madre"- sigue hablando consigo misma y mezclando temas-
- "Es verdad,  mi madre por no caminar se quedó en silla de ruedas, tienes razón"- se responde-

Y cuando ya lleva un tiempo prudencial o se aburre de estar allí se dice a sí misma "vamos, anda, vamos, ven por aquí"- y se acompaña a sí misma hasta la puerta y se va.

En uno de esos momentos en que se ha dado la ocasión, he preguntado discretamente por ella a esa persona que es testigo como yo de la escena y por su reacción entiendo que pudiera conocerla.
Sí, la conocen de toda la vida en el barrio. Tiene un hijo "ya grande", que trabaja pero no ve a la madre desde hace tiempo.
Ella tiene estudios y antes trabajaba. Vivía con sus padres, ahora ya fallecidos. Y desde que fue testigo de cómo su hermana se suicidó delante de ella, se ha quedado "tocada" y sola en la vida.

Soledad.
No iba mal encaminada en mi baremo. La enfermedad mental se evidencia, pero hasta dónde no será la soledad la que engendra parte de ese estado mental. Una vida muy dura y unos sucesos muy impactantes.

Una vez más queda claro que si juzgamos, siempre erraremos.
Y que debemos ser cautos y respetuosos con los demás.
La vida da muchas vueltas y todo es posible.

No pises la flor, ayúdala a germinar, por muy fuera de lugar que la veas.

LINK

"El engaño" es el título del último libro que me he leído.
Una novela que me llevó de la mano por tres senderos diferentes, muy delimitados en personajes y secuencias, pero que confluyen todos en un mismo recorrido final.

Los personajes están muy bien perfilados, sientes una enorme empatía con ellos a pesar de ser muy diferentes. Otra cosa que me gustó fue que puedes visualizarlos con tanta intensidad como si los vieras pasar a tu lado.

La autora mantiene el ritmo del suspense de una manera estupenda. Engancha al lector con una tensión constante desde el principio hasta el final y que sutilmente crece cada vez más.
No hay puntos vacíos en la trama ni lagunas porque todo está muy bien hilado.
Es creíble, es convincente, y sin embargo como toda escritora de novela negra que se precie juega con el lector al despiste.  Al todo es posible, al quizás, al tal vez...
Elaboras tus propias conjeturas, hipótesis y suposiciones pero luego llega ella y te sorprende con todo pero sobre todo muy bien argumentado.
Todas mis hipótesis me las echó por tierra, ni me acerqué al asesino. Y eso me gustó muchísimo.

Una vez resuelto el caso, la autora sigue escribiendo un poco más, en un juego de respeto a los tiempos de cada lector y al de sus propios personajes, creo yo. Como si nos dijera que sus vidas no comienzan con esta serie de asesinatos ni tampoco terminan con ello.

Me resultó una novela dulce y dura a la vez, real y impactante. 
Y entendí que Charlotte Link, como escritora es cautivadora, inteligente, audaz y sutil.

(Ahora ya tengo nuevo libro entre mis manos, pero me he alejado de la novela negra esta vez, y además me he ido a un autor canario del cual no había leído aún nada suyo. Pero eso, en todo caso......ya será otra historia).

Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...