miércoles, 29 de marzo de 2017

Eje



Cuando uno se enamora de un lugar en donde jamás ha estado, ¿cómo se llama eso?
Y asocia el sentimiento "hogar" a cada imagen del lugar.

(Fotos tomadas de la red)

"Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión.
Cuando el corazón está limpio, el resultado es el amor".

viernes, 24 de marzo de 2017

Quedan hojas blancas por escribir.



Esta semana he tenido que ir a mi antigua Facultad a solicitar un certificado de notas.
Y me sorprendí a mi misma con esa visita, con reacciones inesperadas por mi parte.
Para ser sincera, la noche anterior estaba un poco nerviosa. No sabía por qué pues no habían motivos, pero regresar a ese Campus Universitario me iba a transportar a una época de la que -pensaba- ya me sentiría muy ajena, como pez fuera del agua, incómoda, fuera de lugar.
Y resultó ser justo lo contrario.
Qué sensaciones más agradables me despertó estar allí de nuevo.
Me sentí con la misma ilusión de entonces pero con mucha más experiencia. Me sentí segura, especialmente cómoda y ancha.
Todo sigue como entonces, la cafetería la han cambiado de sitio, pero salvo eso el resto sigue igual.
Ya casi fue un estreno para mi Promoción esas aulas, aunque compartíamos alguna asignatura en el edificio antiguo.
Al pasar por Administración a solicitar dicho certificado, reconocí cada pared, cada habitáculo de atención al público, cada corcho de notas, las vitrinas, los ventanales y esos estores tan opacos pero traslúcidos a la vez...
Me atendieron muy bien, siempre en el ambiente de las Universidades hay un halo de respeto y seriedad que en pocos lugares de atención al público se respira.

Al terminar las gestiones no me dirigí al coche para regresar a casa. Algo etéreo me impedía irme de aquel lugar.
A los pocos metros vi alumnos esperando el ascensor pero yo me resistí a tomarlo y subí por las escaleras. No tenía rumbo fijo, tan solo me dejaba llevar allá donde mis recuerdos me invitaban a regresar. Aquellas papeleras al comienzo de cada piso con el logotipo de la Universidad, los anchos pasillos tan luminosos, el silencio fuera de las aulas, el rumor del profesor dentro de algunas.
Caminé despacio como cuando saboreas un buen helado que no quieres que se acabe.
Subí otro piso más.
En mi incursión tropecé con un profesor (entiendo que lo era por la edad que aparentaba, pero no lo conocía). Yo subía y él bajaba, nos saludamos cortésmente.
Me sentí una más, lejos quedaba la sensación de la noche anterior al imaginarme como una intrusa.
Mis pisadas eran seguras y me entraron unas ganas enormes de comenzar a estudiar. De volver a aquella época, con un pálpito en el corazón de que ahora la viviría de otra manera,  más relajada y disfrutando más del momento y de todo lo que me rodeara.
Disfrutar.

En medio de este particular paseo conmigo misma, me apoyé en la repisa de una de esos enormes ventanales. Cuando teníamos exámenes nos sentábamos todos allí, son tan anchos que caben muchas personas con sus bolsos y respectivos apuntes.
Me acomodé y dejé que mis pies colgaran, relajados, mientras hojeaba las tres páginas de certificado que me acababan de dar.
Me emocioné hasta las trancas, de cada línea, cada nota, cada asignatura. Cada una de ellas tenía detrás una historia imborrable para mi.
¡Cuántas historias resumidas en una línea, y otra, y otra, y otra......!
Cada anotación tenía un estudio, un programa, unos nervios, un momento, un lugar, un resultado, una época, amigos, familia, profesores, clases, tomar notas, hablar en los pasillos,  miradas, latidos, se iba forjando un trozo de mi historia dentro de las aulas y fuera de ellas.

Curiosamente tenía una vaga sensación de que mi paso por la Universidad era más bien de "bienes" que de "notables y sobresalientes" porque la recuerdo con mucho esfuerzo  y con un nivel bien alto. Me sorprendí a mi misma cuando las páginas hablaban que mis mejores notas- notables la mayoría- eran asignaturas de estadística, matemáticas financieras, dirección de empresas financieras, contabilidad financiera, macroeconomía y microeconomía. Mis bienes eran asignaturas de derecho, marketing e historia. Y mi única Matrícula de Honor fue en Dirección de Empresas Financieras III (de la especialidad de Finanzas) caray qué orgullosa estuve de esa nota en su momento y qué regusto me dio verla de nuevo allí en papel.
Sí, una historia tras cada nota. Historias que no se olvidan. ¡Cómo no emocionarme!
Orgullosa también de los 5 (que hubieron varios) porque sé el valor que había detrás y orgullosa de salvar muchos obstáculos porque llegué a la meta.

Si volviera atrás en el tiempo, estoy segura de que repetiría una y mil veces aquello vivido . Mi elección resultó ser una vocación. Las ciencias y los números, mi mundo empírico y científico, palpable, numérico, demostrable, lógico, estadístico, práctico.
Muy práctico.

Supongo que la ULPGC es la misma pero sin duda yo no soy la misma de aquella Promoción de estudiantes.  La perspectiva del tiempo transcurrido y de un mercado laboral devorador, me hace verlo todo con otro prisma.
Aquella mañana, ganándole la batalla a lo etéreo, regresé al coche y de allí a mi destino.
Eso sí, me acababa de ir y ya sentía unas ganas enorme de regresar al Campus y no salir de él!!!!

domingo, 19 de marzo de 2017

Cabecera

Nunca pido nada a los Reyes Magos, pero ellos tan observadores y atentos, siempre aciertan.
Este año entre otras cosas, me dejaron este libro ¡¡¡ que no puede gustarme más!!!


"1001 pinturas que hay que ver antes de morir" se ha convertido en mi libro de cabecera y siempre me apetece ojearlo.
Es un libro perfecto para los amantes del arte en general y de los cuadros y pinturas en particular.
Son 1001 obras de todos los tiempos, y a pie de cada cuadro te explican con todo lujo de detalle la obra en cuestión, así como al autor, la época y en qué Museo del mundo se encuentra expuesto.

"No se trata de pintar la vida, se trata de hacer viva la pintura".
(Paul Cézanne)

lunes, 13 de marzo de 2017

domingo, 12 de marzo de 2017

Me da la vida


"Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al Valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca...."
(D.Miguel de Unamuno)

Foto tomada en el Centro de la isla, en la ruta que va desde Artenara a Tejeda.
¡Qué razón tenía Unamuno y cuántas sensaciones albergan sus palabras!
Y emociones también, de esas que le dan a uno la vida.

En los senderos serpenteantes que unen los pueblos de la Cumbre, habitan la calma, la paz, la naturaleza, la serenidad, el silencio, el olor a verde y amarillo, a tierra y trigolinas. Y la vista se pierde entre montañas con siluetas que se superponen, entre pinares de Tamadaba, entre Calderas, entre Presas habitadas por patos que chapotean al jugar, entre emblemáticos Roques, etc.

Y en medio de esos senderos aún quedan almendros en flor que dan sombra y cobijan tus sueños cuando ensimismada te recreas en esas preciosas flores de sus ramas, de su tronco y hasta de su tierra, por doquier...


(Fotos de José María R.V. Tomadas ayer 11-03-2017)

miércoles, 8 de marzo de 2017

Yo me entiendo.

Para aquellos intolerantes.
Para los que siempre tienen la boca abierta y la mente cerrada.
Para quienes de manera irrespetuosa alzan la voz creyendo anular así la razón del otro.
Para quienes desvirtúan la realidad a su antojo, mezclando cosas sin sentido y sin razón.
Yo me entiendo. Y es que para todos ellos, aunque ni sepan de la existencia de este blog, les dedico una frase.


"Hace más ruido un árbol que cae
que un bosque que crece".

Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...