sábado, 23 de enero de 2016

No se olvidan.

Hay personas incondicionales y de sentimientos atemporales.
Que te arrancan una sonrisa a cada momento, así sin más y sin venir a cuento.
Que cuando más lo necesitas te regalan emociones, provocando que te nazca la felicidad de lo más profundo de tu ser.
Personas que cuidan, aman, y todo lo hacen con cariño.
Que también tienen días malos, son terrenales, humanos. Y que a pesar de ello, siempre anteponen tu felicidad a la suya.
Puedes olvidar qué te dijo, o no saber qué hizo, pero nunca olvidarás que en aquel justo momento - como en muchos otros- te hizo sentir muy especial, mejor que nadie. Unica. Unico.
 Son hombros donde apoyarte, son pañuelos donde secar tus lágrimas, son abrazos de esos que ajustan y arreglan todo, son cómplices de tus sueños, secretos y juegos. Familia, amigos, compañeros. Son gestos y palabras amables. Son aliento, son luz, son candidez.
Son oídos que escuchan con calma y atención. Son palabras que sanan cuando otros han desahuciado.
La mano tendida y abierta.
El aliento que ayuda a continuar.
Son un cúmulo de sentimientos que todo lo llenan. Inesperado, fugaz o permanente.
"La gente olvidará lo que digas, la gente
olvidará lo que hagas, pero nunca
olvidará cómo la hiciste sentir."
(Maya Angelou)

martes, 19 de enero de 2016

Platero y yo.


Sin duda un libro no sólo se debe disfrutar con el sentido de la vista (con la lectura de sus letras, la historia y trama que encierran), también lo hacen con los otros sentidos.
Vista.
Oído.
Olfato.
Gusto.
Tacto.

En ocasiones resuenan las palabras de un libro en nuestra mente, en la medida en que nosotros lo recordamos o hablamos de él. Como el sonido de algunas frases que leemos a viva voz y la entonamos según la emoción y el sentimiento.

No sólo es cuestión de gusto que instintivamente a muchos nos apetezca oler las páginas de un libro de papel. Es que al hacerlo, entre otras cosas nos evoca un mundo de sueños y nos transporta a recuerdos primitivos de la infancia junto a un libro.

Cuando pasas la yema de los dedos por la loma de un libro, es como si acariciaras el alma del mismo. Casi una manera de pedir permiso, de tocar a la puerta por cortesía cuando se visita a alguien. Al igual que las páginas, no sólo son historias, tramas, desenlaces y finales, sino que encierran el buen hacer, el cariño y el amor del autor por sus obras. El tacto del mimo y el detalle por lo que se ama.

Y como sucede en otras tantas cosas.....¿Quién dijo que fueran sólo cinco los sentidos empleados al placer de comprar un libro y tenerlo en tus manos?
Puede haber un nuevo sexto, séptimo, etc....o uno de los ya nombrados pero elevado a la enésima potencia.
Por esta opción me decanto yo, ahora que tengo entre mis manos "Platero y yo" de Juan Ramón Jiménez, e ilustrado por David González (Entintados//Jaguar).
Me lo han regalado y no puede gustarme más.
Del libro poca novedad puedo añadir, salvo incidir en el hecho de que es una obra maestra de gran reconocimiento, que todo el mundo debería leer.
Con estas ilustraciones el paso de zambullirte en un libro es mucho más interesante y agradable.
Te quedas hipnotizada con la belleza de las mismas y disfrutas mucho más del libro.

El trabajo de David González es detallista, pisa suave como no queriendo robar protagonismo al autor de la historia, su trabajo es realmente sugestivo, ensoñador, bondadoso, tierno, diferente, sutil.
Se intuye detrás de cada una de sus ilustraciones no sólo un infinito amor por lo que hace sino el respeto a la obra y a su significado e intencionalidad. Sin perder su personal estilo de trabajo,  no altera la autenticidad de la obra que está ilustrando sino que la complementa.

Encontré una entrevista suya, que le hizo RTVE. Estos son algunos retazos de la misma:
"El ilustrador confiesa que ilustrar un poema tan universal es complicado: "Una amiga me dijo hace algún tiempo que para leer Platero y yo hay que tener la “mirada limpia”. Algo que subrayo y que considero como una tarea nada fácil. Mi interpretación parte desde esas palabras, se apoya en la naturalidad y en la sencillez".

"He intentado acompañar dentro de mis posibilidades el lirismo de Juan Ramón Jiménez, unas veces de forma literal (si el capítulo es muy descriptivo) y, en la medida de lo posible, he buscado que mis ilustraciones complementen el texto, que cuenten algo más allá de lo que expresa el autor. Licencia que me he tomado desde el más absoluto respeto a la obra".

"Hace un año -nos cuenta David- recogí de la calle a una perrita que no estaba en buenas condiciones y tan solo tenía dos meses. Ahora pesa unos 40kg y algunas personas cambian de acera cuando paseo con ella. Sin embargo, la sigo viendo como aquel cachorro que podía levantar con un solo brazo. Es posible que el escritor viera así a Platero, por esa razón tuve claro desde el principio hacer un burro poetizado, que pareciera un pollino. Creo que este enfoque se adapta bien al tan conocido primer capítulo del libro y que describe con tanta ternura a Platero".

En cuanto al personaje de Juan Ramón "Huyendo de hacer un retrato físico, sí me he ceñido al texto respetando el traje oscuro y la barba tal y como se describe, procurando por otro lado que infunda bondad, ternura, sosiego... Casi en consonancia con lo que comunica Platero, al fin y al cabo, pienso que el burro es una continuidad de la figura de Juan Ramón" -puntualiza el ilustrador-.

"Mis ilustraciones pretenden acompañar el lirismo del texto y un elemento importante para ello es el uso del color. Por ejemplo, hay algunos capítulos que se desarrollan en un atardecer y es necesario el uso de colores cálidos, o bien capítulos como La tísica, en el que nos adentramos en una habitación oscura prácticamente sin color y que contrasta fuertemente con el rostro casi blanco de una niña".

La naturaleza, al igual que en la obra de Juan Ramón Jiménez, es una de los protagonistas: "Tiene un papel primordial -asegura David González-. El escenario principal es el pueblo de Moguer y su entorno. Desde la cubierta, pasando por las guardas y en muchas del resto de las ilustraciones, he procurado que la naturaleza adquiera una fuerte presencia". 

En cuanto a sus influencias david asegura que: "No podría decir nada ni nadie en particular para este libro. Son numerosos los pintores, ilustradores, películas, etc. que han influido y que seguirán haciéndolo a lo largo de mi trayectoria en esta profesión. Otro potente inspirador en mi trabajo es la música, la considero una herramienta importantísima. Cada ilustración tiene su banda sonora".

lunes, 18 de enero de 2016

En parte.

"Hoy puede ser un gran día, plantéalo
así. Aprovecharlo o que pase de 
largo depende, en parte, de ti."
(Joan Manuel Serrat)

miércoles, 13 de enero de 2016

Mandalas

Hace tiempo que escuché hablar sobre libros para colorear, creados para adultos.
Y hace unos días he comenzado uno de ellos, se titula El Océano Perdido".
Es curioso las ideas preconcebidas que tenía y que ahora veo eran irreales, no es un libro de niños cuando dicen que es para un público adulto, llevan razón no es postureo. Y no es que no vea a un niño pintando esto, claro que sí. Lo que no veo es que un niño consiga sentir lo que un adulto al hacerlo. Me explico mejor:
 Cuando vi la primera mándala pensé "esto más que desestresarme lo que hará es volverme loca pensando en todo lo que me queda por terminar". Grosso error, me equivoqué por completo. Cuando pintas la mandala, disfrutas del trazo y no piensas en el resto. Es verdad, en serio.


Curiosamente hoy he tropezado con un artículo que me ha arrancado más de una sonrisa, pues aunque  en mi caso aún es pronto para sacar conclusiones por los pocos días que llevo con esto, sí es cierto que YA me sentí identificada en algunas de las conclusiones que allí resumen. Las llaman "cosas increíbles que suceden cuando un adulto empieza a colorear" y son éstas:

a._ Despejar la mente de preocupaciones.

b._ Relajarse.

c._ Revive la creatividad activando la imaginación y aflorando nuevas ideas.

d._ Mejora la capacidad de concentración al ser una actividad motriz que requiere concentración y atención al detalle.

e._ Es una herramienta para meditar (como el mindfulness). Nuestra atención se centra en la elección de colores y los trazos, disfrutando del momento.

f._ Mejora la motricidad fina: Trabajas conjuntamente la mente y los músculos de los dedos, brazos y hombros. (Es una terapia efectiva para pacientes con lesiones en las manos).

g._ Reduce el estrés y la ansiedad, pues canaliza las emociones y relaja nuestra mente.

h._ Serás más positivo: Los colores vivos activan regiones cerebrales que nos hacen sentir bien y nos ayudan a ser más positivos.

i._Te sentirás orgulloso de ti mismo: Te sorprenderás a ti mismo guardando tus mejores mandalas o incluso enmarcándolas.

martes, 12 de enero de 2016

Buenrollismo.

Divertida, alegre, animada.
Tres palabras y tres sensaciones que unidas en una sola, generan una experiencia muy agradable y diría que "buenrollista".
Sí, sales del teatro con un "buen rollo" puesto, que te da gustazo.
Los Reyes Magos, ellos tan detallista pero también tan observadores, me han agasajado este año con varias cosas, y una de ellas fue esta sorpresa.  ¡¡Gracias, Altezas!!



Y mira que nunca he visto la película entera, solo a trozos, trailers y poco más.
Mejor así pues el factor sorpresa también estuvo presente.
La puesta en escena es fabulosa, las luces y el vestuario (sí, son monjas pero vaya vestidos más "fashion" tenían. jaja) espectaculares. Y las voces asombrosas y muy variadas entre sí.
Para alguien tan melómana como yo, estar dos horas y media escuchando un musical (en dos actos) es una experiencia para vivirla, disfrutarla y recordarla siempre.
No era soul ni gospel, para sorpresa de algunos. Una música alegre se abría paso entre una historia y una trama de gánster, asesinato, monjas y un policía.
No faltaban alocadas e inesperadas interpretaciones como la "liberación" del policía (lo digo por lo tan modosito que era y la manera en que- cuando menos te lo esperas- saca al extrovertido bailarín y cantante que llevaba dentro). Fabuloso.

El lugar era inmejorable.
Su acústica, su ubicación y la historia que encierra, lo convierten en punto de referencia para los grandes acontecimientos teatrales.

Ha sido el primer musical al que asisto donde los aplausos no se reservan para el final, sino que nacían de manera espontánea prácticamente tras cada actuación de voces y en muchas de las partes que se interpretaban hablando. Y no molestaban, al contrario, creo que se complementaban muy bien con la actuación.
Las risas también se multiplicaban, invitaba a ello el ambiente desenfadado y animoso que los actores consiguieron transmitirnos desde el primer minuto.
Sí, buenrollista es la palabra, no encuentro otra mejor. Una versión edulcorada de la realidad que tanta falta nos hace a veces.

Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...