sábado, 28 de marzo de 2015

Utilidad

"Hay dos sentidos que siempre son útiles en cualquier situación:
el Sentido Común y el Sentido del Humor".

miércoles, 25 de marzo de 2015

Atardece

Cuando la noche cae, el mar se vuelve oscuro pero siempre el sol consigue proyectar sus rayos sobre él, aunque sea lo último que hace en el día.
Nunca deja de sorprenderme la belleza de este gesto. 
Creo que el mundo tiene un problema, lo da todo por merecido, sin darse cuenta que todo es un milagro y un regalo.
El sonido y el silencio.
El negro y el color.
El día y la noche.

domingo, 22 de marzo de 2015

A veces sí, a veces no.

Aquella tarde, Matías recordó de forma especial el olor a menta de su padre cuando le relataba aquel cuento. A petición del pequeño, le contaba una y otra vez la misma historia, pero siempre aportaba  algún dato nuevo.  
Años más tarde, a Matías le seguía gustando sentarse frente al mar e imaginar todo lo que sus oídos escucharon y almacenaron entonces. Esperaba una señal.

-Todos soñamos con el paraíso, Matías- le decía su padre- pero muy pocos lo han visto.
-¿Y tú, papá? ¿Por qué sabes que existe?
-Porque lo he visto, pequeño. Con estos mismos ojos que ahora te miran.
Y entonces su mirada irradiaba tanta luz como dos piedras preciosas y era tan clara como el agua de aquel mar que les rodeaba.
-¿Y por qué lo llamas paraíso, papá?
-Es difícil de resumir- le respondió- pero ten en cuenta que se trata de un territorio intacto y libre de dolor, de enfermedades.  Un lugar donde la pobreza, la fatiga o la vejez sólo son un rumor desconocido.

Atrás quedaban los días en que mientras el resto de sus compañeros del colegio jugaban a “la pela”, “al burro” y al “un dos tres caravana é”, Matías avivaba su imaginación dibujando mapas secretos de la isla misteriosa.  Incluso ubicó el lugar y señaló en el mismo trozo de cartón que la isla mediría ochenta y siete leguas de largo y veintiocho leguas de ancho y que estaría justo a cien leguas de El Hierro en dirección Noroeste y a cuarenta leguas de La Palma en dirección Suroeste.
Al irse a dormir cada noche, soñaba con descubrirla no sin antes sondear mundos de sombras y abismos serpenteantes.

Muchas tardes tan soleadas como la de hoy, y con ese olor mentolado del recuerdo, suelta las amarras de su pequeña embarcación, llevando consigo los mapas y una pequeña cámara de fotos. 
Su empeño, tan antiguo como su memoria, le deja recordar y sus recuerdos fecundan a diario mitos y leyendas.

Pero ya es hora de regresar y tampoco la ha divisado hoy. 
Ya en casa prepara la cena, aún no se ha dado cuenta de que la isla no se encuentra cuando se la busca, sino de casualidad y con suerte. No lo sabe aún pero más pronto que tarde, y de esa manera inesperada, va a verla. Y será de manera nítida, clara, que no permita tener dudas de que no lo soñó.

El caldo comienza a hervir y Matías lo remueve a fuego lento. A su espalda, en medio el Atlántico un prominente trozo de tierra se alza, pareciera mirar hacia él y buscarle como un amigo busca la mirada de su compañero fiel. Como si leyera sus sueños y le retara a seguir alimentándolos. 
Y al poco desaparece en una especie de bruma marina. A veces sí, a veces no, así es San Borondón.
 
(Esta última foto es mía, tomada en la isla de La Palma, en un municipio que me gusta mucho llamado Villa de Mazo. Tras esta pequeña iglesia, hay un muro a modo de mirador con unas vistas increíbles al Atlántico. Un lugar muy especial donde sentarse a observar el horizonte....y dejarse sorprender..... porque a veces.......... sí). 

sábado, 14 de marzo de 2015

Vive.

"La vida es aquello que te va sucediendo
mientras te empeñas en hacer otros planes".
(John Lennon)

sábado, 7 de marzo de 2015

Razones de peso.

Una psicóloga, en una reunión grupal, levantó un vaso.
Todos estaban expectantes esperando la pregunta"¿está medio lleno o medio vacío?".
Sin embargo ella no hizo esa pregunta, sino otra:
- ¿Cuánto pesa este vaso?
- Las respuestas variaron, pero todas oscilaban entre 200 y 250  gramos.

Ella le respondió a todos los presentes que el peso absoluto no es importante y que depende de cuánto tiempo lo sostengamos.
Si lo sostengo un minuto, no es un problema.
Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo.
Si lo sostengo un día entero, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El peso del brazo no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve.

Y entonces comenzó su lección como profesional:
"Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada".

¡¡¡Así que acuérdate de soltar el vaso!!!!!

jueves, 5 de marzo de 2015

Ponerse el jersey verde

"Ponerse el jersey verde" significa "ser un auténtico irlandés y contar lo maravillosos que somos". Así lo dice John Banville, un irlandés de pura cepa, ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 y del Premio Kafka (como una especie de antesala del Nobel).
Con su fino sentido del humor y sarcasmo reconoce que debería irse a vivir a España porque tiene "mejor reputación". Su país publicó la noticia del premio solo cuando se hizo público, y ni una sola mención sobre la ceremonia.
Una vez, paseaba delante del Trinity College y vio unos chicos protestando contra las vivisecciones que se realizaban en la Universidad. El desconocía que se hacían allí esos experimentos y una vez lo descubrió, decidió sumarse a la manifestación. Por entonces una profesora escribió en The Irish Times que Banville debería limitarse a escribir ficción y dejar trabajar a los científicos. El le respondió "bueno, si las vivisecciones no son malas, ¿por qué no se somete usted a una?".

 Me parece un personaje muy peculiar e interesante. Sus puntos de vista son firmes, originales, diferentes, curiosos. Y casi siempre opuestos a las reglas dictadas por la sociedad.
Así que no me extraña que no se ponga el jersey verde, ni que le preocupe no hacerlo.
Sus opiniones sobre el Islam son muy interesantes, también sobre la de vivir en un mundo violento y sus predicciones al respecto. Habla y opina de muchas cosas y no es que yo esté de acuerdo con él en todas ni mucho menos, pero sí me parecen razonables sus argumentos.
Sus obras se reconocen por el propio John Banville y por Benjamin Black (un seudónimo que emplea para escribir novela negra).
El autor dice que son muy diferentes entre ellos, y no puede escribirlos a la vez (Banville y Black).
Mientras que para los Black emplea el verano (una estación que por cierto no le gusta nada) , para los Banville necesita unos tres años.
Su encuadernador le ha hecho siete preciosos libros para que escriba los próximos Banville.
Los escribe a mano!!!! Qué delicia, no? A mi me lo parece.

Punto y seguido.

Si quisiera enumerar las cosas que me aporta sumergirme en la lectura de un buen libro, creo que siempre tendría un punto y seguido; d...