sábado, 28 de febrero de 2015

Neutrales

No es la primera vez que hablo del "Gran Banksy" (como yo le llamo).
Me gusta el personaje que ha creado: misterioso, con mucho arte, anónimo, audaz, ingenioso, y ahora "removedor de conciencias". Porque imagino que quienes no le conocían, ahora lo han hecho, a raíz de las noticias que actualmente hablan de los graffitis que hizo en su visita clandestina a Gaza (Palestina) en continuo conflicto y guerras con los Israelíes.
Opino que todos los graffiteros tienen en su interior un alma inconformista y con un claro interés social a la hora de plasmar su arte en las paredes. Lleno de mensajes.
Ahora Banksy se anota un nuevo tanto con su arte más mordaz y crítico, reflejando una triste realidad que parece no tener fin.
Uno de los graffitis, en la puerta de las ruinas de una casa, refleja a su dueño lamentándose de lo sucedido.
En otro dibuja una torre de vigilancia israelí, que es utilizada como un tiovivo por los niños.
En un tono reivindicativo, plasma cómo se vive en la Franja; entre ruinas de casas bombardeadas y niños jugando en los escombros.
No es la primera vez que visita el conflicto. Ya en el año 2005 pintó, entre otros, uno de sus graffitis más famosos en el muro levantado por Israel (una niña levántandose gracias a unos globos de helio que sujetaba).
Pero en esta ocasión ha sido, si cabe, más reivindicativo y crítico que nunca. Acompaña esta visita clandestina un vídeo que hizo y que ha publicado en su página web.
Tal y como reza otro de sus graffitis: "Si nos lavamos las manos en un conflicto entre un poderoso y un desvalido, entonces no somos neutrales".

viernes, 20 de febrero de 2015

jueves, 12 de febrero de 2015

Focos de luz.

Juraría que esta mañana las estanterías de la biblioteca de casa me susurraban al oído: "No compres ni uno más, aquí no caben yaaaaaa".


Aunque ahora que lo pienso, todo tiene su lógica:Lo que no saben las estanterías de mi casa, es que otras me susurraron primero justo lo contrario. ¿O fueron los libros?

En uno de los puntos neurálgicos de la capital, hay una librería de grandes dimensiones y forma rectangular. Todo está en su sitio, bien indicado y organizado.
Sus techos y la pared del fondo me recuerdan a Chicago, aunque no hay una explicación clara para ello.
Tiene dos plantas y ni un solo reloj. Creo saber por qué, los libros en una especie de juego te hacen perder la noción del tiempo, para alimentarse del tuyo. Sí, debe ser eso. Lo cierto es que cuando parece que llevo pocos minutos dentro, resulta que en realidad ya ha pasado casi una hora!!!!!

El olor es el característico de todas las librerías, o casi todas, aunque aquí se acentúa más.
Lo que me parece más increíble, y esto lo digo con diferencia al resto de librerías, en ésta no se escucha nada. Impera un respetuoso silencio que me recuerda a la Biblioteca privada de la Facultad pública donde estudié.

Cada día me he acostumbrado más a la lectura electrónica, con la que al principio fui bastante reacia. Pero una vez pasado la barrera de la costumbre, he disfrutado de muchos libros allí.
Aunque reconozco que el libro en papel seguirá teniendo un encanto especial.
Es diferente.
No es lo mismo.

De esta librería en cuestión, también me gusta las novedades que encuentro, y no hablo de la sección "novedades" exclusivamente, sino que de cada temática descubro libros que no había visto nunca ni sabía que existían. Y eso no tiene precio.  Se abren ventanas al mundo, que no encuentran pestillo en otras librerías.

Salí de allí con tres libros. En dos bolsas de papel.

Pero le eché el ojo a otro, de uno de mis escritores favoritos La portada del libro era dura, elegante, ya indicaba un poco el tesoro que protegía y escondía. Una recopilación.
Cuando lo abrí me descubrí pasando las páginas de la antigua y vieja Biblia que mi abuela tenía en su mesilla de noche. El mismo tono de papel, el mismo tacto fino, y creo que hasta el mismo formato de letra. Qué recuerdos me trajo.

Para la próxima visita, igual me lo traigo. Mientras.......voy hablando con mis estanterías, a ver si consigo que cedan un poco.

(Las calidad de la fotos no es muy buena porque en algunos lugares no había mucha luz y las tomé todas con el móvil).

lunes, 9 de febrero de 2015

Intimista

Christophe Agou  es un magnífico fotógrafo. El es francés y nació en 1969.
Lo descubrí a través de una foto suya, publicada en un hermoso libro fotográfico sobre El Amor.

Me emociona su fotografía social. Es realista, por momentos impactante, pero siempre cálida. Y lo más destacable es que no pasa desapercibida. (Al menos para mi).
Pienso que su visión y concepto de fotografía es muy intimista, se mete en el papel, se mete en la fotografía y antes de que nazca ya la llena de vida.

Cuando veo su galería se me mezclan dos sensaciones:
Por un lado, la sensación de ser testigo de algo pero que no descubro hasta que lo hago a través de sus fotografías. Como si con cada disparo, Christophe consiguiera desvelar verdades ocultas.
Y la otra sensación es totalmente contrapuesta, tener la sensación de que mira exactamente lo mismo que veo yo, y sentir que nadie más lo ve de esa manera.


Punto y seguido.

Si quisiera enumerar las cosas que me aporta sumergirme en la lectura de un buen libro, creo que siempre tendría un punto y seguido; d...