viernes, 19 de julio de 2013

Cuando eché la vista atrás....

¿Quién te lo iba a decir?
Cuando creías tener tu mundo perfecto y organizado, tal y como lo habías soñado, llega él y lo desmonta por completo.
A sorbitos te diste cuenta del valor de la espontaneidad y autenticidad.
Volviste a creer en la risa y te abriste a nuevas posibilidades.
No se vino abajo tu mundo pero todas las piezas del mismo se dislocaron y encajaron de otra manera totalmente distinta.
El cambio no fue a peor, al contrario, entendiste en cada pieza que todo mejoraba.
Mereció la pena tanto sufrimiento, porque compartiéndolo el defecto se convirtió en virtud.
Nacieron esperanzas nuevas que se encontraban en un largo letargo.
Y cuando menos lo esperabas caminaste solo pero bajo su atenta mirada.
Nació una verdadera amistad, sin condiciones ni pretensiones.
Afortunado fuiste por tener ese pasado y esa vida hecha. Por haber encontrado a alguien que te la echara abajo para mejorarla. Y afortunado eres por disfrutarlo y vivirlo con intensidad.

4 comentarios:

  1. digamos que, en retrospectiva, sí podría considerarse un final feliz, no? aunque ahora cueste verlo de esa forma

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  2. El final fue feliz, sin duda.
    Nació una gran amistad entre dos hombres que aparentemente no tenían nada en común, pero aprendieron y mejoraron el uno del otro.
    El argumento de una peli basada en hechos reales.

    Besazos, Raúl.
    Neli.

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  3. Cada cambio es una nueva oportunidad.

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  4. Me alegra que así lo veas, Tawaki.
    Todos hemos experimentado cambios, rumbos nuevos, oportunidades.....

    Y el sentimiento que hay detrás de cada uno al echar la vista atrás...

    Gracias por venir, se que andas muy liado, te lo agradezco.

    Un beso y cuídate mucho.
    Neli.

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