miércoles, 26 de junio de 2013

HOY

Las buenas intenciones se agradecen enormemente, sobre todo cuando viene de gente muy cercana.

El día a día te hace valorarlo porque te animan y aupan en los malos momentos y comparten tu alegría en los buenos.

Por eso en los momentos señalados no es de extrañar que te sientas la persona más feliz del mundo. Porque hay mucho que celebrar, porque te sientes agradecida y porque nunca nunca nunca dejas de sorprenderte ni de darte un vuelco el corazón de felicidad.

Hoy es señalado para mi, para ti, para muchos...
Hagamos hincapié en que sean más los buenos que los malos porque también de nosotros depende.

¡¡¡Gracias!!!

lunes, 24 de junio de 2013

¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?


Qué poco me gusta el dinero.
Si, me gustaría tener porque es necesario en este mundo, porque importa y sería de necios negarlo.
Me gustaría tener ahorros porque me servirían de colchón de tranquilidad.
Y tener tanto para dar y regalar.

Pero lo dicho....¡qué poco me gusta el dinero!
Es sucio, separa a las personas, las vuelve egoístas, artificiales, frías, clasistas..........

Sueños Sanjuaneros.

Desde esta hoguera en la que me encuentro puedo observar los distintos conjuros que la gente prepara.
Caminos serpenteantes se abren en mi mente y sólo el chasquido de la leña al quemarse desvía mi atención.

Entonces es cuando los veo, espíritus duendiles que salen en esta noche mágica donde el fuego y el agua se unen. Dispuestos a meterse en cada conjuro, en cada petición, en cada juego de forma simbólica y derramar su magia sobre ellos.

Nos susurran al oído que el solsticio de verano llegó y nos recuerdan que esta noche está para vivirla y sobre todo para soñarla.

lunes, 10 de junio de 2013

Clara luz




Nunca antes había sentido aquel cosquilleo
tenue, suave, perenne.
El calor de su mano al tomar la mía.

Sobre la mesa nuestras miradas hablaban
el tiempo se detenía
y los demás observaban.

Sentí libertad
de amarrarme a esas manos.
Tenía todo, de algún modo era mío.

El calor de su aliento
albergó mis esperanzas
y su ilusión tomó candor.

Movió la palma de su mano
transformándose en caricia
su piel en mi piel.

Un gesto universal
atendiendo a mi más dulce petición.
Tuve ganas de tenerlo
tuvo ganas de tenerme.

Amarró mis lazos
con la pasión de sus abrazos
vistió mi desnudez con sus labios.

La luz de la oscuridad
se volvió clara,
dulce, violeta y verde.

sábado, 8 de junio de 2013

Risas escondidas.

Aquel sonido era poco conocido para ella.
Pero no dejaba de ser familiar.
Su propia risa, a esos niveles, la sorprendieron.
Notó que siempre habían estado ahí, solo que se escondían.
Y una vez comenzó a reír ya no pudo parar.
Y duró medio minuto, tomaba aire y ahí estaba de nuevo la risa.
Seguía una y otra vez.
Minutos cortos, minutos largos, minutos tras minutos.
Era una risa auténtica, natural, espontánea, nacida muy adentro.
Hasta aquel turista, que por casualidad miraba la escena
desde el borde de la piscina, no pude evitar reírse también
en esta ocasión contagiado por la risa de ella.
Le gustó reencontrarse con aquel sonido, le gustó
la alegría que había en su propia risa.
Pero sobre todo le gustó lo bien que se sentía
mientras sucedía y ahora que ha pasado, mientras
lo recuerda de manera tan vívida.

domingo, 2 de junio de 2013

Un regalo sonrisa.......y algo más.



Mi lámpara, mis libros, mi arcón, mis letras.......y algo más.


UN REGALO SONRISA

Me llamó la atención aquel anuncio. Era el periódico de más tirada del país y anunciaba la venta de curiosidades varias.  Al pie unas iniciales: V.P.O. 
Tomé nota de la dirección y sentí el impulso de acercarme a conocer.
Llegué a una casa antigua de piedra caliza en el exterior, un pomo dorado en medio de la puerta y a la izquierda un gran ventanal. Dentro el aire era traslúcido lleno de aromas que llenaban la estancia. Una voz suave salió de detrás de unos estantes.
- Buenas tardes caballero ¿Puedo ayudarle en algo?
- Gracias, le contesté. Tan sólo echaba un vistazo.
- Muy bien, continúe, respondió con la misma suavidad que antes. Si desea cualquier cosa ya sabe dónde estoy -añadió-.
Me sorprendió la cantidad de lámparas que había allí, todas eran de cristal pero cada una de un color y textura diferentes.
- Son las lámparas de las emociones-me dijo- ¿Quiere probar una?
- ¿Probar?-respondí-veo que están todas encendidas.
- Verá, dar luz no es su única función. Esa que usted mira ahora mismo, de pequeños cristales verde manzana es la de la melancolía. Si lee debajo de su luz notará el efecto. 
Me resultó curioso lo que decía pero no me lo creía.
-¿Dónde la consiguió? Veo que no hay dos lámparas iguales en toda la tienda.
-Porque no hay dos sentimientos exactamente iguales, así como no hay dos personas exactamente iguales tampoco.
Con el ceño fruncido por la situación observé con detenimiento la cara del anciano. Era muy redonda, de avanzada edad pero lo curioso es que no tenía ni una sola arruga en el rostro, manos ni brazos. Quise encontrarle algún gesto de locura evidente pero no hallé nada. Entonces fue cuando sonrió diciéndome:
-Tengo justo lo que busca.
-¿Perdón? Eso usted no puede saberlo, como le decía tan sólo echaba un vistazo.
-Yo también lo he hecho, sígame que quiero enseñarle algo.
Lo seguí hasta el fondo del pasillo terminado en forma de “u” , con unas lámparas de diminutos cristales que bailaban destellos plateados. Entonces de entre dos jarrones  de flores secas, sacó un álbum que abrió con mucho celo. En su interior algunas fotos antiguas, todas en blanco y negro. Al final de todo una lámina, una sonrisa negra en medio de un fondo blanco.
Ciertamente y de inmediato aquella imagen removió algo en mi interior. 
-¿Le gusta?
-Si, es una imagen muy bonita.
-Cójala entre las manos, por favor.
De pronto sentí como si el blanco de la lámina fuese una nube de algodón sobre la que yo descansaba y aquellos labios sonrientes se multiplicaban por mil.
-Estoy asombrado, le confirmé. De todas formas no se moleste pero esto no es lo que a mi me gustaría encontrar realmente.
-Descríbame lo que pasa por su cabeza. Le escucho con atención.
-Bueno, lo intentaré. Quiero una sonrisa pero sólo la que me desnude cada mañana, la que juegue conmigo a diario, con la que olvidar los malos momentos, la que me quiera por lo que soy, la que me divierta y entretenga hasta con lo absurdo, la que convierta cada noche mis lunas en llenas, la que me enseñe el color del aire, la que me de el calor que ninguna otra cosa me da, la que me endulce la vida y con la que poder llorar de alegría, la que acompañe mis sueños. ¡Ah! se me olvidaba, y  que tenga sabor a pasas con chocolate.
El hombre quedó pensativo, hizo un gesto de asentimiento y se ausentó unos segundos. 
-Esta caja lleva años esperando por usted. Cójala.
Era preciosa, el fondo azul sobre unas listas con todas las tonalidades del naranja, pasando por el rojo, luego el azul, verde, amarillo… La tapa era celeste y su interior blanco. No vi que guardase nada dentro, tampoco pregunté sobre ello. Creí conveniente dar por terminada en ese punto la tarde de compras.
Le agradecí al anciano la atención prestada y quise pagar la caja.
-No me debe nada. Tómelo como un regalo.
Le agradecí el gesto tan generoso y su amabilidad. Luego me despedí.
Esa noche soñé con el reciente hallazgo y será por eso que nada más despertarme fui a buscar la caja, la destapé y para sorpresa mía sentí con gran intensidad todas y cada una de las sensaciones descritas en mi petición.
Envuelto aún en el sabor a pasas con chocolate  fui hasta la tienda en busca del anciano. Pero ya no estaba, tampoco  la tienda. Unos obreros hacían los trabajos de cimentación de un edificio.
-Disculpen ¿Qué pasó con la tienda que había aquí?
-¿Qué tienda? Esto era un solar abandonado y ahora van a edificar un bloque de pisos.
-¿Pero cuánto tiempo llevan ustedes trabajando aquí?
-Hoy hace un mes. Las obras están prácticamente empezando como puede ver.
Me sentí confuso y algo contrariado, rápidamente volví a abrir el periódico del día anterior, también el mensaje en la sección de anuncios había desaparecido. Camino del coche un papel blanco en forma de estrella llamó mi atención, lo recogí. Una letra dorada encima de unas olas de mar  decía así; “Enhorabuena por haber parado el tiempo y encontrar un trozo de felicidad. Fdo: V.P.O.”

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Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...