martes, 31 de julio de 2012

Remanso de paz.


"Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la naturaleza a través del velo del alma."
(Edgar Allan Poe.)

domingo, 29 de julio de 2012

Conexión.

La música siempre es conectora, al menos así me lo ha parecido siempre.
Y no descarto ningún estilo.......Según qué sientas tú, así lo haces con la música que escuchas.

Cuando era pequeña estudié en el conservatorio y no lo dejé hasta que comencé en la Universidad, cuando entendí  que a aquella altura de la película, tenía que continuar como profesión o convertirse en  un hobbie  (opté por lo segundo).

Creo que la base se lleva dentro, es algo que se tiene o no se tiene.

Cierto es que a pocas personas les desagrada la música, un estilo u otro. Al menos yo no he conocido a ninguna.
Pero no me refiero a eso, sino a lo que sientes cuando la escuchas, en eso si creo que nos diferenciamos, y se nace con ese interruptor que te traduce las emociones de la música, o no se tiene esa red conectora con ella.

Si la escuchas, si sientes, si te transportas a un lugar, a un momento, a un instante pasado o futuro, si te hace soñar en algo que has vivido, algo que está por llegar o que se anhela......solo entonces ha hecho una pequeña parte de su labor (y nos parece mucho entonces).

Incluso, hacerte vivir la protagonista de un cuento, que no es el tuyo.

Y no sólo bailan los dedos al son de un instrumento, ni sólo las cuerdas vocales cuando se canta, baila todo tu cuerpo desde la punta del dedo gordo del pie hasta ese lunar que tienes en la cabeza.
Y te mueves por fuera pero sobre todo por dentro.
Respiras otro aire y lo sientes especial.

Cuando una canción me hace sentir todo esto no es que la escuche por momentos, es que exprimo el momento.
Y le doy al "play" una vez,  y dos, y tres y........

Esta en concreto me da energía, me hace pensar que todo es posible, me recuerda las buenas tardes de Domingo en casa, incluso en las tarde de domingo que quedan por venir.
Me recuerda al color azul, al pensamiento.


sábado, 28 de julio de 2012

Reflejos.

Pienso que el mejor espejo del hombre sería verse reflejado en sus palabras, en sus actos, metas y sueños.

miércoles, 25 de julio de 2012

Inocencia


Su tía le había hecho la promesa de llevarla hasta aquel lugar.
Le contó historias que su imaginación improvisó, y que la niña de tan solo cinco años, creía a pies juntillas.
Le gustaba jugar con ella y siempre pedía el mismo juego; el de las historias, las que su tía relataba y ella escuchaba.
Disfrutaba alimentando la imaginación de la pequeña con escenas y situaciones imaginarias pero mezcladas con personajes reales, dando a entender de manera muy sutil para que una niña de esa edad entendiera mejor, que uno de esos personajes era ella misma con un hermano, sus padre, o abuelos.

Con eso también conseguía hacer más creíble la historia y que no decayera el interés prestado por la niña, que cuando llegó al lugar saltó, gritó, cantó, brincó y jugó hasta cansarse con el resto de niños.

Le impresionaron de manera especial, los árboles del bosque, eran muchos y un lugar nuevo para ella.

Después de la comida y de la reunión familiar, las dos se fueron solas a dar una vuelta.
La tía tomó a la niña de la mano y mientras avanzaban por el sendero, le contó historias del viento y de los sonidos y entre otras cosas, de unos pequeños personajes que habitaban en ese bosque.
Pero claro está, ellos solo salían de noche cuando nadie les veía.
Y por el día vivían dentro de los troncos de los árboles (eran pinos) y por eso sus troncos tenían esa forma de pequeñas ventanas, para que sus habitantes pudieran ver y tener luz.
La cara de la pequeña era un poema, preguntaba mucho y se entusiasmaba con todo aquello.
A modo de eco, repetía muchas cosas de las que su tía le contaba.

Todo pasó como una anécdota más del día.
Los niños siguieron jugando y los mayores compartiendo el día entre ellos.
Pasó el tiempo y cayó la tarde. Entonces los mayores empezaron a recoger las cosas, ordenar y limpiar.
Cuando estaban revisando todo, la tía percibió que su sobrina estaba delante de un árbol, tocándolo con sus manos, estaba sola y no se movía.

Entonces me acerqué y poniéndome a su altura le dije.
-¿Qué te pasa Almudena? ¿Qué estás haciendo?.
-Ella me miró y me dijo: Neli, ¿por qué no me abren?

:-)

Bendita inocencia.
Pocas cosas hay tan hermosas como la inocencia de los niños.

lunes, 23 de julio de 2012

Ten, toma


Dame tu mirada, que vague en el universo de la mía,
dame tus manos, que descansen en la caricia de las mías.

(Ahmad Shafiq Kamel)

viernes, 20 de julio de 2012

Gargantas de Aar.

Aar es un río que discurre completamente por Suiza, un afluente del Rhin.
Y uno de los principales puntos del río está en Meiringen, ciudad alpina del cantón de Berna (Interlaken-Oberhasli).
A priori a nadie nos sonará este lugar, al menos a nada en especial. Pero vas caminando por la calle principal y tropiezas con una escultura hecha en bronce de Sherlock Holmes. Entonces cuanto menos te preguntas ¿Qué hace aquí? ¿Por qué aquí?



........Y hablando de agua.............
Justo aquí, en Meiringen, hay una catarata muy famosa, llamada Reichembach.
En ese lugar, Conan Doyle creó una de las escenas más famosas de la serie de Sherlock Holmes (personaje que por cierto me gusta mucho) cuando el héroe y su némesis el doctor Moriarty caen al vacío en esta catarata.

Evidentemente no sólo está esa catarata, hay muchas "gargantas" dentro de Aar en esta localidad.
Si te animas a caminar por un sendero delimitado y te adentras en ellas, impone sentir tan de cerca la fuerza de la naturaleza.


Tienes que ir preparada con chubasqueros, el agua cae por todos lados, el camino es muy largo y casi siempre lo bordeas desde la parte inferior, es decir desde la base de la catarata.
Es un lugar húmedo, frío, oscuro, pero con un encanto especial.
Como muchos otros rincones de Suiza, saboreas un dulce, un "merengue" en este caso.
(comentar a título anecdótico que el dulce merengue se llama así porque proviene de esta localidad, de Meirenger).

El sonido es fuerte, abrumador y aunque ya vas con la idea preconcebida de que es así,  no deja de sorprenderte.
Hay caídas de más de 200 metros.


En ciertos momentos del recorrido entras dentro de las cuevas y entonces el sonido del agua se suaviza un poco, ya puedes oír tus pasos e incluso escuchar a quienes te acompañan.
Solo entonces el sonido se vuelve como el de las agujas de un reloj.
Tac...
tac....
tic tac....
tac.....
tic....
Caen encima tuya pequeñas gotas de agua que se han filtrado por las rocas.
Lo cual te hace sentir pequeñita e indefensa, imaginando lo que tienes justo arriba tuya.


Pero aún así, tienes ganas de que el final del camino no llegue nunca.
Pocas cosas se igualan a la sensación de recorrer estos lugares y deleitarse con el sonido del agua, por momentos ensordecedor, por siempre hipnotizante.

Y porque llegas al final cansada de tanto caminar, porque sino, a buen seguro desandarías el camino para volver a disfrutarlo.

martes, 17 de julio de 2012

Murmullo



Hay sonidos muy específicos, que descubres por casualidad, durante un tiempo limitado.
Sonidos que desde un primer momento anhelas poseer para escucharlos una y otra vez a tu antojo.

Me maravilla el sonido del agua (mar, grifo, río, cascadas, chapoteos, lluvia, cataratas......)
El otro día en la película "La Misión" escuché el sonido de agua más bonito que nunca antes había oído.
Una cascada......
No sentías el agua caer al suelo..............solamente escuchabas el sonido de su paso por las rocas.
Igual que una fina tela, como las que a buen seguro cubren el alma ............. muy suave.

Una arteria de vida, de grandiosidad.
Un apurado coqueteo a cada avance.
Una continuidad que hipnotiza.
Un recuerdo agradecido.
Una gota de serenidad y calma.


viernes, 13 de julio de 2012

Cita



"En la tierra no hay cielo, pero sí hay
trocitos de él"

(Jules Renard) (1864-1910)

Una vez me reconocí, por un compendio de cosas, diciendo "este momento es mi trocito de cielo".
Lo que no imaginé que alguien lo hubiera dicho antes de forma tan literal.


miércoles, 11 de julio de 2012

Caleidoscopio.

Emilio es ciego de nacimiento pero tiene un oído excelente, puede improvisar cualquier melodía, aferrado a su inseparable guitarra.
Elena es mimo y con la cara totalmente pintada de blanco, lo escucha todas las tardes desde el banco donde actúa. Le es fácil perder su mirada en un punto fijo sin apenas parpadear, sobre todo ahora que su oído viaja lejos y por múltiples lugares escuchando la guitarra de Emilio.

El no pide limosnas, sólo anuncia que vende su música y mucha gente se le acerca, interesada.
Ella lo admira tanto que en ocasiones simula mirar hacia el horizonte izquierdo y se embelesa con esos dedos que parecen perderse dentro de la guitarra.
Siente que esa música le alimenta, además de darle paz y serenidad.
Pero el estómago y la necesidad le recuerdan que hay otro tipo de alimento, lo que le lleva a concentrarse en su actuación.
Hizo un esfuerzo mayúsculo cuando comenzaron las obras en la calle, quería continuar allí, pero pronto tuvo que cambiar a un lugar más transitado, desde donde las notas de Emilio se perdían a lo lejos.

Y entonces sucedió algo.
El seguía tocando con la misma celeridad que siempre, con una técnica depurada y magistral.
Pero sus notas dejaron de tener alma y algo intuyeron los apurados viandantes en su ir y venir.
Una ejecución perfecta seguía deleitando a muchos, pero no transmitía nada.
Las notas eran de color blanco, anodinas, hasta cierto momento de la tarde,  en que se transformaban en un caleidoscopio de colores y matices, provocando expresiones de júbilo y sonoros aplausos.

Lo que nadie sabe es que justo en ese mismo momento, Elena ya concluída su actuación, paraba a observar a Emilio antes de regresar a casa.
Desde un discreto segundo plano se sentaba y su alma seguía aquellas notas y aquel hipnotizador movimiento de manos que tan ágilmente se deslizaban.

Pero por alguna extraña razón, desconocida a nuestros ojos, Emilio si se daba cuenta.
Que una sola persona le admirase y expresase tanta emoción al hacerlo, le provocaba esa reacción.
No lo veía pero lo sentía.
Sus notas eran más intensas porque estaban cargadas de sus sensaciones y emociones, estaba feliz, sonreía y abría mucho los ojos, porque aún sabiendo que no podía ver con ellos,  le ayudaba a expresar que la música puede ser algo más que unas notas hiladas una detrás de otra.

Solo cuando se le pone intencionalidad, cuando se le inyecta color, emociones, descubrimientos, placeres, sensaciones, todo junto se expande hasta rincones irracionales y totalmente emocionales.

Nadie como él para entender que la música sería hueca si no existiese la persona que supiera admirarlo y entenderlo, con la suficiente sensibilidad para darse cuenta de ello y dejarse sorprender en cada matiz.
Alguien que al escuchar su música y cerrar los ojos sintiera lo mismo que él.

martes, 10 de julio de 2012

El que viene a decir algo.


A qué le llaman distancia 


¿A qué le llaman distancia?:
eso me habrán de explicar.
Sólo están lejos las cosas
que no sabemos mirar.

Los caminos son caminos
en la tierra y nada más.
Las leguas desaparecen,
si el alma empieza a aletear.

Hondo sentir, rumbo fijo,
corazón y claridad:
si el mundo está dentro de uno,
¿afuera, por qué mirar?

¡Qué cosas tiene la vida
misteriosas por demás!
Uno está donde uno quiere,
muchas veces sin pensar.

(P.S: En Quechua, Atahualpa Yupanqui, significa el que viene de lejanas tierras para decir algo.)

sábado, 7 de julio de 2012

Llano......... Curvilíneo.

Hoy he estado aquí......







La otra alternativa.
Un precioso día, soleado y tranquilo, en la cumbre canaria.

Se disfruta del paisaje, es casi hora y media de carretera hasta llegar allí.
Carreteras secundarias y llenas de curvas, lejos de cualquier autopista y civilización.

Se disfruta del tiempo, apacible y bastante cálido con aire seco a medida que subes.
Seco y limpio.

Se disfruta del olor a pinocha y a tierra.
Pero sobre todo, hoy disfruté del sonido vacío.
(como hago siempre que llego hasta aquí).

Me adentré a caminar durante un buen rato, con cámara en mano, mientras mis oídos se deleitaban con el silencio más absoluto.
Algún coche llega, pero lo hace tan sigilosamente y despacio que apenas se percibe.
Ni la pinocha que pisas interrumpe al silencio.

Nada.
Calma.
Tranquilidad.
Evasión.
Naturaleza.
Caminos que invitan a perderse.
Curiosas siluetas entre pinos y rocas.
Hay caminos que de tanto pasearse por ellos, parecen haber quedado establecidos y delimitados.
Sendas.
Rutas.
Y el mismo olor y el mismo sonido.
¿Cómo no disfrutar de este pequeño paraíso?

Luego vuelves al punto de encuentro y te pierdes entre las risas compartidas y las charlas.
Y te tumbas en el suelo, buscando cuál es la copa de árbol que más cerca está del cielo.
Un cielo claro, hoy más claro que de costumbre.

En ocasiones se torna necesario encontrarse con este lugar, tan poco transitado, tan lleno de encanto.
Sientes como si llevara tiempo esperándote, y tú a él.

Desde donde me encontraba vi la isla de Tenerife, parecía que pudiera tocarla con las manos.
Esto solo sucede en días de cielo despejado en ambas islas.

Siempre me sorprende el maravilloso mar de nubes que cubre todas nuestras cumbres, estoy acostumbrada a verlo desde hace mucho tiempo, pero no por ello deja de sorprenderme.

Estando allí delante, de pie, sientes que si nadas entre ese mar, a poco que des diez brazadas, llegas a la isla vecina.
Un juego óptico, claro, pues se tardarían muchísimas brazadas........ y unas nubes que flotaran....
En verdad parece que lo hacen, incluso sus movimientos ondulan como las olas del mar.



¿A qué sabrán las nubes? ¿Serán saladas o dulces? 
Parece una gran almohada de algodón.

martes, 3 de julio de 2012

Tapar.


Se viste exhibiendo sus curvas, está provocadora y lo sabe.
Pero cuando se mira al espejo no es así como se ve. Se siente repugnante y maldice su vida.
Ha aprendido que no le importa a nadie.

Se coloca una peluca vieja y se maquilla con rabia, necesita tapar todo lo mal que se siente.
Un colorete que borre la vergüenza y un rimel que distraiga su mirada perdida.

Al paso del primer coche hace como que no lo ve, pero pronto recuerda lo mucho que odia su vida, y al paso del segundo coche apoya los brazos y se sube en él.

No bajará hasta una hora después.
El dinero se refleja en sus ojos, eso es lo que ve el pagador, pero ni lo que él ni nadie ha visto en mucho tiempo es el alma que se le escapa de su razón.


Abrigo de Luz.

"Que la luz alumbre tu camino.  Que las estrellas guíen tu búsqueda. Que la dulce lluvia acaricie tu corazón.  Que la suave...